La ofensiva del gobierno federal contra el crimen organizado en Jalisco ha dejado un saldo contundente: 188 presuntos integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) detenidos desde el inicio de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum. La cifra fue presentada por el titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, durante un informe sobre las acciones emprendidas en la entidad, uno de los principales bastiones del grupo criminal.
El balance de seguridad revela un operativo de gran escala. En total se han registrado 890 detenciones por delitos de alto impacto, además del decomiso de 626 armas de fuego, más de 10 toneladas de drogas —incluido fentanilo— y el aseguramiento de tres laboratorios clandestinos. Las autoridades sostienen que estas acciones forman parte de una estrategia dirigida a debilitar la estructura operativa y financiera del cártel.
Uno de los episodios más relevantes ocurrió el 22 de febrero en Tapalpa, durante un operativo que culminó con la detención de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, líder histórico del CJNG. El capo murió posteriormente durante su traslado a una unidad médica, en un hecho que generó una ola de violencia en distintos puntos de Jalisco durante varios días.
Además de ese operativo, las fuerzas de seguridad han realizado múltiples acciones en municipios clave del estado. Entre ellas destacan la captura de presuntos operadores del cártel en Zapopan, Tlaquepaque, Tlajomulco y Ciudad Guzmán, así como la detención de líderes de células criminales vinculadas con homicidios, extorsiones, secuestros y redes de lavado de dinero.
A pesar de los golpes recientes, el gobierno federal reconoce que el desafío sigue vigente. Las autoridades aseguran que la presencia de fuerzas federales en Jalisco se mantendrá de manera permanente, bajo la premisa de que el combate al crimen organizado no se centra en una sola figura, sino en desarticular por completo las estructuras que sostienen la violencia en la región.
