La crisis del agua en el Área Metropolitana de Guadalajara encendió las alarmas luego de que el Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) reconociera que 176 colonias reciben agua sucia o con mal olor en sus hogares. El problema afecta a casi una de cada diez colonias abastecidas por el organismo en la metrópoli, donde el servicio llega a alrededor de mil 840 zonas habitacionales.
La confirmación llegó tras semanas de denuncias ciudadanas en distintas zonas de Guadalajara, donde vecinos reportaron agua turbia, amarillenta o con olor desagradable que incluso ha generado preocupación por posibles afectaciones a la salud. En algunos hogares, los habitantes han optado por dejar de utilizar el agua del grifo para consumo o higiene, recurriendo a garrafones o sistemas alternativos para evitar riesgos.
De acuerdo con el propio organismo, una de las causas del problema está relacionada con la mala calidad del agua que llega desde el llamado “Sistema Antiguo”, además del deterioro de la Planta Potabilizadora de Miravalle, una de las instalaciones clave para el abastecimiento de la ciudad. Estas condiciones dificultan el proceso de potabilización y permiten que sedimentos u olores lleguen hasta las tuberías domésticas.
Ante la creciente inconformidad social, el SIAPA aseguró que realiza trabajos para mejorar la red hidráulica y que ha implementado desfogues controlados en las tuberías para retirar agua contaminada acumulada en la infraestructura. También pidió a la población reportar cualquier anomalía en el servicio mientras continúan los trabajos de mantenimiento en el sistema.
Sin embargo, el reconocimiento oficial del problema ha abierto un debate más amplio sobre el estado del sistema hídrico en la ciudad. Especialistas y ciudadanos advierten que la situación refleja años de rezago en infraestructura, falta de mantenimiento y una creciente presión sobre el suministro de agua en una de las zonas urbanas más grandes del país.

