Es público y notorio: los números son fríos, pero contundentes. Durante la administración del gobernador Enrique Alfaro Ramírez y en el primer año del gobierno de Pablo Lemus, ambos emanados de Movimiento Ciudadano, se tomaron decisiones que, lejos de fortalecer al SIAPA, contribuyeron a profundizar la crisis que hoy enfrenta el organismo.
La cartera vencida alcanzó niveles sin precedentes; la calidad del agua se deterioró; la nómina fue utilizada para incorporar personal sin el perfil técnico requerido; prevaleció la opacidad en la contratación de obras y servicios; y fueron desplazados técnicos con décadas de experiencia que habían construido una trayectoria institucional alejada de intereses partidistas.
Estas decisiones explican, en buena medida, el estado crítico en el que hoy se encuentra el SIAPA, un organismo cuya crisis financiera, operativa y administrativa parece no tener una solución cercana.
La gravedad de la situación ha generado una enorme presión política. El propio gobernador Pablo Lemus informó este día que fue intervenido de emergencia por una apendicitis aguda. En redes sociales han surgido especulaciones que vinculan su estado de salud con el estrés provocado por la crisis del agua y los problemas de contaminación; sin embargo, hasta el momento no existe evidencia que sustente esa relación.
Como si ello no fuera suficiente, las declaraciones del secretario de Salud de Jalisco tampoco contribuyeron a generar tranquilidad entre la población. Al señalar que las personas podían bañarse y realizar su higiene bucal utilizando agua de garrafón, mientras minimizaba la gravedad del problema, terminó alimentando la percepción de que las autoridades no comprenden la dimensión de una crisis que exige respuestas técnicas, transparencia y acciones inmediatas, no mensajes que parecen restarle importancia.
