La polémica reforma electoral que impulsa la presidenta Claudia Sheinbaum vive una nueva etapa de tensión: el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) ha elevado sus exigencias en las negociaciones con el gobierno federal y Morena, al punto de presionar para que se le asigne la titularidad de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) como parte de los acuerdos para que el partido ofrezca su respaldo a la iniciativa presidencial.
La reforma electoral —que busca, entre otras cosas, reducir candidaturas plurinominales y modificar el financiamiento público a los partidos— ha enfrentado resistencia de sus aliados políticos, particularmente del PVEM y del Partido del Trabajo (PT). Estos partidos han rechazado cambios que consideran afectarían su estructura política y capacidad de operación, incluyendo la eliminación o reducción de pluris, algo que pone en riesgo su representación en el Congreso.
En este contexto, el Verde ha endurecido su postura y ahora pretende que, como contrapartida a su apoyo a la reforma, se le otorgue el control de una de las secretarías más relevantes para su identidad ideológica: la SEMARNAT. Según fuentes federales consultadas por medios nacionales, dirigentes verdes sostienen que, por coherencia con su plataforma ecologista, esta dependencia debería quedar bajo su liderazgo —una posición que incluso no lograron en gobiernos anteriores, ni en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador ni hasta ahora con la administración de Sheinbaum.
Esta presión ocurre en un momento en que las negociaciones parecen estancadas. Las dirigencias de Morena, PVEM y PT han tenido dificultades para consensuar sobre puntos clave de la reforma electoral, especialmente en torno al papel de los legisladores plurinominales y el financiamiento político. Las diferencias persisten pese a múltiples reuniones y encuentros con la Secretaría de Gobernación.
El Verde sabe que sin su respaldo —sumado al del PT— será muy difícil alcanzar los 335 votos necesarios en la Cámara de Diputados para aprobar una reforma constitucional. De ahí que su estrategia haya pasado de la simple oposición a convertirse en un actor negociador que busca maximizar ganancias políticas y posiciones de poder en la estructura de gobierno federal.
La exigencia de la SEMARNAT representa también una señal de cómo partidos pequeños pero determinantes pueden jugar con cartas altas en acuerdos legislativos: al ser parte de la coalición oficialista “Sigamos Haciendo Historia”, el PVEM está en posición de condicionar su apoyo para lograr beneficios partidistas y administración de espacios de poder más allá de lo parlamentario.
Con todo, la decisión de si el Verde tendrá o no el control de SEMARNAT aún no está garantizada. En Palacio Nacional analizan varios escenarios y, según fuentes internas, posibles ajustes al gabinete podrían darse en marzo para reacomodar posiciones de cara a la recta final de las negociaciones y a los próximos procesos electorales.
