• Mié. Abr 15th, 2026

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Villanueva llega a Morena Jalisco: ¿se le complica el camino a Lomelí?

La designación del ex rector de la Universidad de Guadalajara, Ricardo Villanueva, como delegado de Morena en Jalisco no es un movimiento menor. Es un mensaje político. Y el primero que debe leerlo con atención es el senador Carlos Lomelí.

Lomelí ha trabajado durante años la estructura territorial de Morena en el estado y mantiene firme su intención de volver a competir por la presidencia municipal de Guadalajara. No es secreto que considera la capital jalisciense como la plataforma indispensable para, eventualmente, disputar la gubernatura. Sabe que ganar la “joya de la corona” lo colocaría en la antesala de la candidatura que en 2024 no logró obtener.

Sin embargo, la llegada de Villanueva cambia el escenario. El nuevo delegado no llega a administrar inercias. Llega con una encomienda clara: poner orden en Morena Jalisco. Ese orden implica, al menos, dos tareas fundamentales:

  1. Evitar las fracturas internas, confrontaciones públicas y golpeteos que han debilitado al partido en procesos recientes.
  2. Construir una estrategia sólida rumbo a 2027 que consolide y amplíe los resultados obtenidos en 2024, particularmente en diputaciones locales, federales y alcaldías.

El reto no es menor. Morena en Jalisco ha operado históricamente con múltiples liderazgos, estructuras paralelas y grupos que compiten más entre sí que contra la oposición. La disciplina interna no ha sido precisamente su sello distintivo. Y aquí es donde la figura de Lomelí entra en tensión con la nueva etapa.

Es ampliamente comentado en los círculos políticos que durante la campaña de Claudia Delgadillo por la gubernatura, el respaldo del grupo lomelista fue, cuando menos, tibio. Incluso circularon audios donde el senador expresaba su inconformidad con la candidatura. Más allá de los matices, el episodio dejó claro que las divisiones internas tuvieron costos políticos.

Hoy, Villanueva llega con la misión de evitar que ese escenario se repita.

Pero Lomelí no es el único actor en juego.

Morena Jalisco está atravesado por múltiples liderazgos con aspiraciones legítimas y capital político propio: Chema Martínez, Mery Pozos, Sergio Chávez, Laura Imelda Pérez, Miguel de la Rosa, Martha Arizmendi, Itzul Barrera, entre otros. Todos representan corrientes internas, agendas particulares y proyecciones electorales rumbo a 2027 y 2030.

Villanueva deberá navegar entre esas corrientes sin inclinar la balanza prematuramente, pero también sin permitir que el partido vuelva a fragmentarse.

La pregunta de fondo es estratégica:
¿La llegada del delegado fortalecerá la institucionalidad interna o abrirá una nueva etapa de reacomodos y tensiones?

Para Lomelí, el panorama ya no es tan lineal. Su aspiración a Guadalajara —y eventualmente a la gubernatura— ahora dependerá no solo de su estructura y capital político, sino del nuevo equilibrio que logre construir Villanueva al interior del partido.

Morena Jalisco entra en una etapa de reconfiguración.
Y en política, cuando llega alguien con mandato de “poner orden”, nadie puede dar nada por seguro.

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